Perseverancia

Por Manuel Cadena Cruz

 

El editor de un periódico de Estados Unidos despidió a Walt Disney por considerarlo un hombre falto de ideas.  Disney no solo tuvo ese tropezón, también fue a la bancarrota varias veces antes de construir  “ese parque sin futuro” en ese entonces para muchos, llamado Disneylandia. ¹

 

Quizá la característica principal de éste logro fue justamente la perseverancia.  Disney no solo tuvo una buena idea sino que se partió el alma por conseguirla y no permitió que sus derrotas lo desalentara lo suficiente como para detenerlo.  David Isaacs lo dice así: “Una vez tomada la decisión lleva a cabo las actividades necesarias para alcanzar lo decidido, aunque surjan dificultades internas o externas o pese a que disminuya la motivación personal a través del tiempo transcurrido… Para definir perseverancia habría que hacer dos aclaraciones previas.  La perseverancia no es compatible con la terquedad.  Habiendo tomado una decisión, no se trata de llevar a cabo las actividades necesarias para alcanzar lo decidido, si se da cuenta de que se ha equivocado en la decisión, objeto del esfuerzo, o en los mismos medios.  Tampoco se trata de seguir adelante si surgen una serie de imponderables que hacen dictaminar al sentido común que no es prudente seguir.  En segundo lugar, no se debe confundir la perseverancia con la rutina. No se trata de adoptar una conducta que se mantiene sin sentido, aunque se llegue a defender esa misma conducta buscando una falsa relación entre ella y algún fin digno”. ²

 

Puedes llegar a cualquier parte, siempre que andes lo suficiente.

Lewis Carrol

 

Para profundizar más en el tema, consideremos estos otros tres hechos aislados para reflexionar  que características comunes tienen entre si que determinaron sus resultados:

 

·         Henry Ford fracaso y quebró cinco veces antes de finalmente lograr el éxito. ¹

 

·         Babe Ruth, considerado por los historiadores del deporte como el mayor atleta de todos los tiempos y famoso por establecer la marca de home runs, también tiene la marca de ponches. ¹

 

·         Dieciocho editores rechazaron el relato de diez mil palabras de Richard Bach acerca de una gaviota “planeadora”, Juan Salvador Gaviota, antes de que Macmillan finalmente lo publicara en 1970.  Para 1975 ya había vendido más de siete millones de ejemplares tan solo en Estados Unidos. ¹

 

Pues si, definitivamente coinciden en la perseverancia que los actores principales de estas historias tuvieran para con sus retos pero, no solo eso, hay algo más.  Definitivamente además, hay talento y calidad en los proyectos motivadores objeto del esfuerzo.  No basta con ser perseverante, además debe haber buenas propuestas y mejores acciones.  La organización México Unido lo expresa así: “La perseverancia es la Virtud por la que la persona es capaz de motivarse hacia una meta y esforzarse por conseguirla, evaluando los elementos que se exigen de su persona para conseguirla.

 

Los obstáculos son esas cosas aterradoras que ves cuando apartas la mirada de tu objetivo.

  Henry Ford

 

¿Será la perseverancia una cuestión de fe?, ¿Se necesita ser arrojadamente perseverante o prudentemente perseverante?  Si me propongo una meta y la pongo en manos de Dios inyectándole todo mi talento y esfuerzo ¿Entonces, que es lo que necesito?  ¿Aferrarme a mi método, a mi estilo y dirección o debo ser perseverante en la paciencia de confiar en los caminos de Dios?  Me queda claro que la fe no se puede expresar si cuento con todas las seguridades, paradójicamente, la fe se expresa cuando lo incertidumbre se adueña de la circunstancias.  Es decir, si tengo “todo” asegurado, ¿de que tendré fe?, pero si la tempestad esta en su máximo apogeo, entonces he de tranquilizarme y actuar con fe aportando todo aquello que esta en mis manos o tengo la capacidad de conseguir.

 

Los seres humanos tenemos la posibilidad de crear grandes cosas a partir del entusiasmo y la acción y una de esas grandes cosas es la capacidad de planear nuestra vida y ser perseverantes en logro de las metas que nosotros mismos nos hemos propuesto.  Si hemos de ser perseverantes en la búsqueda de nuestras metas, propongamos unas que valgan la pena, metas que por su valor propio sean trascendentales.  Para esto se necesita actitud, actitud para decidir lo que queremos, motivados por una valoración personal basada en un juicio sano y congruente y no basado en las circunstancias.  Las circunstancias cambian y son laxas, se mueven hacia donde la corriente va, pero la actitud que nos permite decidir lo correcto a pesar de las circunstancias pareciera ser “un cuello de botella” para la consolidación de este plan de vida y la practica de la perseverancia en la búsqueda de su consecución pero también puede ser un gran “resorte” que potencie sus alcances.

 

“Nosotros los que vivimos en los campos de concentración – Dice Victor E. Frankl - podemos recordar a los hombres que caminaban de barraca en barraca consolando a otros, regalando su última pieza de pan.  Podrán haber sido pocos en número, pero son suficiente prueba de que a un hombre puede quitársele todo excepto una cosa, la ultima de sus libertades: elegir la actitud en cualquier conjunto dado de circunstancias, elegir su propio camino.”

 

Analicemos pues si nuestra actitud es la adecuada, si es positiva y orientada a resultados.

 

Nuestra mayor gloria no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos.

Oliver Goldsmith

 

Hubo una vez un hombre perseverante que buscaba conquistar a una bella damita muy especial. Al ver que no lo lograba fue perseverante en enviarle flores y poemas pero, no funciono.  También fue perseverante en llevarle serenata e invitarla a salir de manera incasable pero, tampoco tuvo éxito.  Un hombre sabio que observaba todo lo ocurrido le dijo, “no confundas perseverancia con terquedad” a lo que el joven respondió: “¿Me esta usted diciendo que debo renunciar a ella?” “No” – dijo el hombre sabio – “debes renunciar un poco a ti mismo y convertirte en un mejor ser humano, esta lucha deberá durar toda la vida, se necesita perseverancia pero, no en los actos que hagas para sorprenderla sino en las mejoras personales que hagas en ti para ser un hombre digno de admiración”.

EL joven perseverante lo fue una vez mas haciendo caso al sabio y se convirtió en un mejor ser humano, así, pasando el tiempo y sin quererlo llamo la atención de aquella damita quien admirada del joven le pregunto: ¿Qué te inspira a ser quien eres? El le contesto, al principio pensé que tu, después pensé que yo mismo y al final descubrí que es la vida que me invita a vivirla contigo y conmigo mismo y que valía la pena tener mucho que ofrecerte y que ofrecerme a mi.  Hemos de hacer un plan de vida juntos y hacer compatibles nuestras metas y valores fundamentales.  Si he de pretender que te fijes en mi, debo ser capaz de lograr que te fijes en ti misma con humildad y encuentres cosas bellas por las cuales valga la pena vivir contigo misma y yo, ¡cerquita de ti!

 

La riqueza de la experiencia humana perdería algo de su placer gratificante si no hubiera limitaciones que vencer.

Helen Keller.

 

¹ Considera esto (Extracto de Caldo de pollo para el alma – Canfield & Hansen)

² David Isaacs – La educación de las Virtudes Humanas