Valora propone reflexionar sobre la “Generosidad”

                                              

Cosa de dos propone hacerlo sobre la pareja.

 

 

Valoremos pues las “cosas” de los dos y hablemos entonces de

 

Generosidad en la Pareja

 

 

Larousse dice:

Generoso, sa adj. Que se sacrifica en bien de otros, dotado de sentimientos nobles o magnánimos. 

 

            Hablar sobre generosidad en la pareja podría resultar confuso si nos descuidamos. Por un lado tenemos que ambos participantes de una pareja armoniosa se sacrifican en bien del otro constantemente, pero de igual manera, normalmente, reciben algo a cambio cuando el beneficiario de dicho acto generosos también se muestra “generoso” con el primero, así parece, en todo caso, que lo que se hizo no es un acto de generosidad puro sino una inversión con mayor o menor tasa de retorno o rendimiento según la voluntad o capacidad de darse, precisamente, de quien recibe el fruto de la generosidad del primero y quiere ser reciproco y agradecido.   Pues si, podría ser, pero afortunadamente la generosidad no esta peleada con el retorno natural del bienestar y paz interior que el “generoso” experimenta entre otras muchas cosas como resultado, así es la vida, generosa.  A toda “acción corresponde una reacción”. 

 

            A la Generosidad se le relaciona constantemente con el sacrificio y tiene su fundamento en el hecho de que dar y darse a los demás no es una tarea sencilla, “da hasta que duela” (MTC). Siendo cierto lo anterior, también es muy cierto que resulta hasta “conveniente” ser generoso, y mas con nuestra pareja. Con cierta frecuencia y de manera equivocada se suele buscar dominio y comodidad personal egoísta de un miembro de la pareja a expensas y detrimento del otro, con argumentos como “aquí el que manda soy yo”, “¿quien lleva los pantalones?”, “Ni todo el amor, ni todo el dinero”, actitudes que a mediano plazo solo rompen la fluidez armoniosa del amor, del respeto y la generosidad de la pareja convirtiéndola solamente en una sociedad de intercambio forzoso u obligado.  Este tipo de situaciones marcan abismos entre la profundidad de un acto que a simple vista resulta igual. “Te hago de comer porque tengo que hacerlo y si no te enojas o por que es mi obligación” o “Quiero hacerte de comer para que disfrutes lo que te hago, para compartir contigo la mesa, para demostrarte día con día mi amor, por que te quiero y por que es parte del  rol que acepte seguir contigo”.

 

            La generosidad es uno de los pocos actos del hombre que mientras mas se da, más se tiene, más se es, porque fundamentalmente la generosidad, es un acto de Amor.

 

 

“Doy cuanto tengo -dice el generoso.

Doy cuanto valgo -dice el abnegado.

Doy cuanto soy -dice el héroe.

Me doy a mi mismo -dice el santo.”

Miguel Unamuno

 

 

 

Manuel Cadena Cruz