Respeto
Por Manuel Cadena Cruz
El respeto es el poema de amor de la dignidad humana
Anónimo
No deberíamos confundir tan a menudo el concepto de Respeto con el de
miedo o el de temor. Es común escuchar respecto
a una persona muy adinerada o muy poderosa, que “es un hombre muy respetable”
pero, ¿que lo hace respetable?, ¿su capacidad para crear valor o su
determinación para obtener lo que quiera
le pese a quien le pese y afecte a quien sea necesario?, o bien, ¿su habilidad
para conjuntar los esfuerzos de la personas y potenciar sus talentos o la de sobreexplotarlas?
si fuese lo último en ambas preguntas nos encontramos con alguien, en todo
caso, “temible”, no “respetable”. No
olvidemos que “Respetable” es un calificativo que describe a una persona basado
en el fondo de su proceder más que en la forma y basado en la motivación de sus
actos más que en los resultados. Siempre
será recordado con gran respeto aquel que dedica su vida a la lucha por el bien
común, a la lucha por la igualdad y a la lucha por el “respeto” a los demás.
Dijo alguna vez Martin
Luther King con esa voz tan característica llena de emoción y
convicción: “Sostengo que quien infringe una ley porque su conciencia la considera
injusta, y acepta voluntariamente una pena de prisión, a fin de que se levante
la conciencia social contra esa injusticia, hace gala, en realidad, de un
respeto superior por el derecho”.
Siempre es más
valioso tener el respeto que la admiración de las personas.
Casos en la historia como el de Hitler nos dan una oportunidad para la
reflexión. Hay quienes consideran que
Hitler fue un hombre muy respetable. Hay
quien siente admiración por su capacidad para convencer a las masas, otros
quizá por su convicción en la búsqueda de sus ideales, algunos más por sus
habilidades bélicas. Pero, ¿Como
entender que Hitler pase a la historia como un hombre “Respetable”?, ¿Cómo se admira o se le dan ovaciones a un
hombre que no respetó ni la vida, ni el pudor, ni la dignidad de miles de
personas? Los criterios pueden ser
diversos pero las heridas que dejan en
el alma y en el ánimo social tales atrocidades trascienden en la humanidad por
décadas y quizá lo hagan por siglos.
En el
artículo: Reflexiones sobre el Hombre y el Poder exprese que “El poder del
hombre no puede ni debe sobrevivir si se encuentra en contradicción con el
respeto a la dignidad humana. El poder
no debe hacer mas grande al ego y mas pequeño al espíritu, por el contrario,
debe hacer grande al hombre en lo mas profundo de su ser, grande al temple,
grande a lo verdaderamente importante y convertir nuestra voluntad en un arma incorrompible
del respeto a los demás. El poder si no
se usa para servir a los demás, ¡no sirve de nada!”
Cuando los que
mandan pierden la vergüenza, los que obedecen, pierden el respeto.
En nuestra vida cotidiana se nos presentan todos los días
oportunidades para ejercer la práctica al respeto por los demás, ocurre con los
amigos, con nuestros padres, y nuestros hijos, también se presenta con el que ofrece cuidar
el auto en el supermercado o con el que pide ayuda en un semáforo. Observemos la actitud que tomamos con el más
necesitado y reflexionemos que tan cordiales y humanos hemos sido, que tan
respetuosos nos hemos comportado. Mejor
aun., pensemos en la forma en que hemos manejado nuestra actitud con nuestra
pareja, con la persona que hemos jurado respeto y comprensión en lo prospero y
en lo adverso. “Te respeto y amo por
quien eres no por lo que piensas”.
Nuestra pareja, seamos novios o esposos, siguen siendo una persona
individual, con sentimientos propios, con conciencia propia y deseos
propios. ¿Por que habríamos de encapricharnos en que pensemos exactamente
igual y nos guste siempre lo mismo? La
familia, como institución, tiene siempre deseos colectivos pero las personas siguen
conservando su individualidad y se vuelve indispensable respetarla y apoyarla
para el desarrollo pleno de las mismas. El machismo, el feminismo, el elitismo
y el racismo, entre otros, contravienen
a este principio de respeto por las personas en lo individual.
Yo
soy libre solamente en la medida en que reconozco la humanidad y respeto la
libertad de todos los hombres que me rodean.
La asociación de personas para cualquier fin supone la búsqueda de un
bien mayor que no podría ser logrado sin la suma de esfuerzos de quienes la
integran. Estamos entonces hablando de
buscar el bien individual y el desarrollo personal aportando valor a la
búsqueda del bien común. Dicho de otra
manera, “apoyo el desarrollo y crecimiento de este bien común pero, me sigo
desarrollando en lo personal por que mis propios ideales son respetados y no se
contraponen con los del bien común”.
“Puedo no estar de
acuerdo con lo que dices pero, daría mi vida por defender el derecho que tienes
para expresarlo”. Voltaire
“Quizá no me parezca adecuada la manera en que piensas pero te respeto como ser humano y
actúo en consecuencia”. Cuando imponemos
nuestra forma de pensar a nuestra pareja, le estamos quitando la oportunidad de
descubrirse a si misma y estamos definitivamente, cuartando su libertad y muy
probablemente su felicidad. Resulta que por
mantener la relación tranquila, se cede a estas imposiciones hasta el grado de perder la capacidad de
decidir o actuar como se cree que es correcto con tal de no entrar en conflicto
con el que se impone. Toda unión de
personas implica la necesidad de ceder, es indispensable para la sana
convivencia pero, no la confundamos con la sumisión. El sumiso solo hace lo que se le impone, el
que sabe ceder valora en que casos debe
hacerlo pero, prevalece su juicio y su criterio. El respeto a la pareja implica no quitarle a sus
amigos, sus ideales y sus pensamientos para volverla un sirviente si no
procurar encontrar el punto medio en donde los ideales de ambos pueden convivir
y respetan, a su vez, el de las demás personas.
Si una persona a la que quiero y quien supongo me quiere me aleja de las
personas o cosas buenas con las que vivo de manera impositiva o con chantajes,
debo hacer un alto en el camino y valorar que camino seguir de hoy en
adelante. Tengo la capacidad de hacerlo
y yo me mismo respetare mi conciencia y mi juicio.
El respeto no
es solo para ti que me observas, es para mí que vivo conmigo y he de entregar
cuentas al final de mi vida al ser que me ha creado y ha respetado mis
decisiones.
Manuel Cadena Cruz