“El perdón da libertad al alma, da paz al corazón y da amnesia al dolor que
tenga aquel que es capaz de otorgarlo.”
El Perdón
“No tengo
certeza de que Dios existe”, - comentaba el reconocido Psiquiatra – “…pero
cuando atiendo a un nuevo paciente y descubro que esta lleno de rencores hacia
si mismo y hacia los demás, que no ha logrado perdonar, lo invito a que busque
a un sacerdote y se confiese. Generalmente, después de cumplir con su tarea,
solo regresan a decirme que ahora se sienten bien, que de pronto se fueron sus
miedos y se sienten mas ligeros.”
¿Qué cambió?, Quizá sea que comenzaron a perdonar y a perdonarse.
Hay quienes piensan que el alma tiene una peso especifico de
Este arte de perdonar, se vuelve inclusive un asunto práctico. Si logramos dominarlo, habrá sin duda menos
doctores que visitar, menos gente con quien disculparse por nuestro mal humor,
mas amigos, menos dolores de estomago y de cabeza, carcajadas que surgen con
mayor facilidad, más lugares para disfrutar, menos gente que criticar, menos
tiempo perdido en discusiones inútiles, mas vida, paz, mucha paz.
Aprender a perdonar y volverlo un hábito resulta ser un buen remedio
para vivir verdaderamente en plenitud y armonía. No solo por lo que para nuestras propias
creencias signifique esto, sino también porque en términos prácticos las cosas
siempre resultan mejor cuando perdonamos de corazón y disculpamos a la gente
por lo que seguramente nos hizo “sin querer”, ¡que más da si lo hizo
intencionalmente, ése, es su problema!.
Cuando las personas estamos libres de cargas sentimentales negativas,
vemos las cosas de un modo mas amable, finalmente la gente no vemos las cosas
como son, las vemos como somos (nosotros).
Al preguntarle como hacia para conservar su aspecto jovial a pesar de su
estilo de vida abrumador, la Madre Teresa contestó: “a veces un buen
sentimiento interior resulta mucho mas valioso que un cosmetólogo”.
Cuando ya no tenemos nada que perdonar, se nos acaban las excusas con
las cuales culpar a otros por nuestros fracasos y nos convertimos en verdaderos
protagonistas y dueños de nuestra vida.
Agnes Repplier lo percibe así: “No es fácil hallar la felicidad
en nosotros mismos, y resulta imposible encontrarla en algún otro lugar.
El perdón es personal e intransferible, y es un asunto para gente
“GRANDE”.
Pues bien, así concluyo esta reflexión con el convencimiento de que:
“Solo existe algo más grande que el amor, y ello, es el perdón.”
Manuel Cadena Cruz