“El perdón da libertad al alma, da paz al corazón y da amnesia al dolor que tenga aquel que es capaz de otorgarlo.”

 

El Perdón

 

“No tengo certeza de que Dios existe”, - comentaba el reconocido Psiquiatra – “…pero cuando atiendo a un nuevo paciente y descubro que esta lleno de rencores hacia si mismo y hacia los demás, que no ha logrado perdonar, lo invito a que busque a un sacerdote y se confiese. Generalmente, después de cumplir con su tarea, solo regresan a decirme que ahora se sienten bien, que de pronto se fueron sus miedos y se sienten mas ligeros.” 

 

¿Qué cambió?, Quizá sea que comenzaron a perdonar y a perdonarse.

 

Hay quienes piensan que el alma tiene una peso especifico de 21 gramos, hay quienes pensamos que no, pero muchos estaremos de acuerdo en que si el alma se vuelve “pesada” es porque carga resentimientos y rencores.  Se ha demostrado muchas veces que en las personas que guardan rencores existe una incidencia mucho mayor de enfermedades como el cáncer, y problemas del corazón.  De igual manera, las personas que sonríen con mas frecuencia, que tienen mas amigos, que se divierten mas, que sufren menos, que se ríen con mas fuerza son personas que en su momento han sabido perdonar. 

 

Este arte de perdonar, se vuelve inclusive un asunto práctico.  Si logramos dominarlo, habrá sin duda menos doctores que visitar, menos gente con quien disculparse por nuestro mal humor, mas amigos, menos dolores de estomago y de cabeza, carcajadas que surgen con mayor facilidad, más lugares para disfrutar, menos gente que criticar, menos tiempo perdido en discusiones inútiles, mas vida, paz, mucha paz.

 

Aprender a perdonar y volverlo un hábito resulta ser un buen remedio para vivir verdaderamente en plenitud y armonía.  No solo por lo que para nuestras propias creencias signifique esto, sino también porque en términos prácticos las cosas siempre resultan mejor cuando perdonamos de corazón y disculpamos a la gente por lo que seguramente nos hizo “sin querer”, ¡que más da si lo hizo intencionalmente, ése, es su problema!.

 

Cuando las personas estamos libres de cargas sentimentales negativas, vemos las cosas de un modo mas amable, finalmente la gente no vemos las cosas como son, las vemos como somos (nosotros).

 

Al preguntarle como hacia para conservar su aspecto jovial a pesar de su estilo de vida abrumador, la Madre Teresa contestó: “a veces un buen sentimiento interior resulta mucho mas valioso que un cosmetólogo”.

 

Cuando ya no tenemos nada que perdonar, se nos acaban las excusas con las cuales culpar a otros por nuestros fracasos y nos convertimos en verdaderos protagonistas y dueños de nuestra vida. 

 

Agnes Repplier lo percibe así: “No es fácil hallar la felicidad en nosotros mismos, y resulta imposible encontrarla en algún otro lugar.

 

El perdón es personal e intransferible, y es un asunto para gente “GRANDE”. 

 

Pues bien, así concluyo esta reflexión con el convencimiento de que:

“Solo existe algo más grande que el amor, y ello, es el perdón.”

Manuel Cadena Cruz